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3 de noviembre de 2009

Peña Rueda y Peña Ubiña


Subiendo a la Sierra de Sobia, desde Villamarcel (Quirós), pudimos ver al fondo Peña Rueda -izquierda- y el Huerto del Diablu -derecha- y entre ambas las Ubiñas.
Octubre 2009.


"Merlín y familia". Alvaro Cunqueiro.
Si Merlín hubiese decidido pasar una época de su ilusoria vida en España, encontraría el mejor paraíso en Galicia. Aposento idóneo para recibir a caballeros famosos y enviados de reinos lejanos aquejados de males extraños, embrujados o endemoniados. Los lugareños, acostumbrados a fabular con seres similares, observarían sin inmutarse cómo el mago recompone una dama echa cisco literalmente, cocina filtros de desamor para los reyes persas, descubre a demonios fornicadores, arregla paraguas del papa con propiedades fabulosas y ayuda a las sirenas a buscar cobijo definitivo.
Alvaro Cunqueiro aprovecha este hilo conductor, estas vacaciones de Merlín, para relatar un montón de cuentos fantásticos. Narraciones cercanas al realismo mágico tan de moda en la actualidad, de las que incluso explica parte de la técnica en una de ellas: cotillea. Bueno, en realidad lo que manifiesta es la forma de humanizar a sus héroes, poderosos o vasallos, extraordinarios o sencillos. Dicho cotilleo consiste en la descripción pormenorizada y prolija de ciertos detalles que suelen omitirse en muchas novelas, pero cercanos a la vida cotidiana, tanto en el vestir como en los sucesos más nimios. Por ejemplo, el árabe que lo visita con libros esotéricos paró en la Habana donde tenía un medio cortejo...
Cunqueiro trasforma las fantasías antiguas caballerescas de grandes hechos y las une a las usuales del pensamiento primitivo mítico de las aldeas. Pasado y presente entreverado: unas monjas que se quedan embarazadas al meterse en una bañera, un espejo que se inventa el futuro, fantasmas que mueren por alfileres envenenados o la venganza de los muertos. Con ironía a veces (el diablo es descubierto por sus pedos sulfúreos), lírico otras (la princesa del río, que es de agua, se vuelve mujer en la noche de San Juan).
Historias, en fin, que pueden ser contadas a los niños de hoy y superan con claridad a las simples aventuras de aficionados como Potter.

2 comentarios:

José dijo...

Muy buena crítica del Merlín, sí señor. Aunque a mí me gustó más el Fanto. Con "Pepín encontró un huevo" también se podría hacer un cuento, no sé si infantil.

saltapraos dijo...

Primero fue el huevo de Colón, después el de Pepín