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9 de febrero de 2013

Primula farinosa. Primavera de flor bermeja.

Jardín Botánico de Gijón, setiembre de 2012. Huesca, julio de 2014.





Existen cinco especies del género en nuestra comunidad. Dos de llas con el color violeta o rojizo: P. integrifolia (que tiene un tallo muy pequeñito) y P. farinosa. Ambas crecen en las montañas y la última está citada en Tielve.





Crónicas de la Intervención, desde la Comunidad del Subordinado, regida por el Gobiernín Colaboracionista.

Ayer, 8 de febrero de 2013.
Ni siquiera mi padre, el Fíu de la Roxa, oyó de la boca del suyo, el Cazurru, una fecha segura del inicio de la Ocupación. Los libros tampoco se ponen de acuerdo, unos porque difieren en la esencia del concepto, otros niegan tal situación. Entiendo que es difícil darse cuenta de la ceguera, debe suceder lo mismo que en la sibilina y lenta pérdida de memoria de los viejecitos, ignoran que el nombre de la esposa, o del cuchillo, están en su cabeza porque han roto las múltiples conexiones que llevan a ellos.
Lo que parece estar menos difuso, por más cercano, es la fecha de la Intervención, que yo diría se puede concretar hace14 meses, cuando en nuestro país ganaron las elecciones la secta Larus  y fue impuesto el ministro de economía por las Fuerzas Financieras Internacionales. Individuo que se lo merece, es el vivo ejemplo de la Doctrina Fundamental: quiebra la empresa y hazte millonario.
Ahora, con una cuantas horas libres gracias a la misión de pacotilla que me han encomendado, puedo continuar las crónicas de sus de sus iniquidades regularmente. Dejar al menos unas marcas –ojalá que no sean migitas de pan tentadoras para los pajarillos- que restablezcan lazos entre los diferentes recuerdos.
No puedo obviar lo más trágico, ayer un nuevo suicidio, encuentro definitivo con el suelo hipotecado que previamente le han estafado, ¿cuántos van ya? Otro atropello, menos grave, de momento no hay decesos, me lo contó Alberto, nombre falso, claro está, de mi confidente del ambulatorio, al que acudí para conseguir información menos contaminada de esos casos. Alberto suele entretenerse bastante con una de las enfermeras de salud mental, ocultaré su nombre para no llegar a la identidad de uno por la de la otra, los hay listillos. Entre porqués, causas, razones o móviles, se están tapando las que responsabilizan a nuestros regidores. El Gobiernín Colaboracionista de nuestra comunidad aplica aquí los recortes de la secta Larus y no ha renovado el contrato a un auxiliar administrativo y es posible que tampoco cubra el puesto de un psiquiatra que se jubila, añadiendo un tercio más de población para atender al resto del equipo. Consecuencias previsibles: o no se dedican los minutos necesarios a cada potencial suicida viéndole con frecuencia, o se le dedica el preciso pero con unas revisiones demasiado alargadas en el tiempo, igual de peligroso. La agenda no da para más. Alberto nunca los había visto tan cabreados, y ya comenzaron a moverse para evitarlo.
En cuanto a mi tarea, copio y pego el infome en word:
“Hacía tiempo que no veía un jersey arlequín, con rombos de vivos colores, y menos bajo una cazadora de cuero marrón, tapando una barriga que por si sola debe llegar a los 40 kilos.  No parece un indigente, ni un artista. El moreno de su medio calva tiene pinta de habérselo ganado en largas caminatas sin gorra.
            Una gata blanca con grandes manchas grises se estira en el alfeizar de la ventana, ya recibió la dosis suficiente de sol. Salta meneando la cola y el maullido es casi ronroneo cuando avista a Arlequín –será su nombre clave-, que saca de su chaqueta una bolsa de Alimerka con trocitos de jamón York y le echa uno tras de otro mientras camina.
            Llegan a la puerta del mercado y se paran delante de Getina, aproximadamente 85 flacos años en silla de ruedas, las piernas inermes tapadas con una manta de cuadros negros y granate, el invierno comienza a endurecerse. La conduce Mariflor, chica caribeña, que exclama con sorpresa:
-¡Señora!, mire donde aparece la Fara, ¡qué alegría! Pero ¿cuánto tiempo llevamos sin verla? Oiga, ¿Dónde la ha encontrado?
-Por aquí cerca, no me parecía un gato callejero…
Arlequín hoy tiene prisa y abrevia lo que sería una conversación al uso, dando detalles, comprobando la identidad del dueño, etc, total el resultado va a ser el mismo, la vieja no se acuerda de lo que hizo el día anterior y mañana repetirá el juego. Deja la bolsa en el regazo de Getina y la gata sube confiadamente.
Getina la acaricia y mira agradecida a Arlequín.
-Muchas gracias señor, espere que le doy una…limosna, no perdón, una….ayúdeme señora, perdone es que se me olvida su nombre...cada día me ponen una diferente…
-Merced, señora, una merced- completa Mariflor
Saca debajo de la manta un monedero, lo abre con dificultad y extrae un billete de 5 euros.
-Tome, creo que son diez mil pesetas…es que veo mal, no sabe lo que se lo agradezco.
-Espere señora -interviene Mariflor- no hace falta que le de tanto, con cinco mil es suficiente –mientras le retira uno de 10 euros y se lo pone en manos de Arlequín.
Una forma como otra cualquiera de buscarse la vida, Mariflor le acerca el gato todas las mañanas y Arlequín lo devuelve, no hay nada de malo, además la vieja tiene una pequeña alegría todos los días.”


 

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