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19 de agosto de 2011

Dianthus armeria. Clavel.





Teverga, agosto de 2011.



No le veo salida al asunto.

¿Qué diferencia existe en la compraventa de un accionista, pequeño o grande, en las bolsas, de la compraventa de deuda pública por parte de grupos financieros pequeños o grandes (Soros)?
La cantidad, nada más que la cantidad de dinero en juego. Es decir, las ganancias están basadas en la compra y venta de dinero, no de bienes productivos. La ganancia del que vende una o mil acciones no viene de la venta directa de una botella, una cebolla, un coche o un ordenador, que es la real producida, sino de la venta y compra del dinero que ha generado esa primera transación. Pero la venta y compra de dinero no ha producido ni una cebolla, ni un coche ni un ordenador, y su ganancia no se va a invertir en comprar más terrenos para plantar, en investigar nuevas semillas, en producir otras botellas, sino en comprar y vender más dinero…
No me lo invento: según Le Monde Diplomatique, más del 90% del dinero mundial que se mueve a diario se dedica a la compraventa de dinero…no de bienes.

Y no se dan cuenta que este juego (jugar a la bolsa lo llaman) a la larga estrangula a las empresas, pequeñas o grandes, o de países que incluso son fuertes productivamente (Alemania y Estados Unidos también tiemblan), porque sin ese dinero que necesitan para comprar más semillas y producir alimentos, o coches, o el desarrollo de tecnologías nuevas no contaminantes, no habrá nada que comprar ni que vender..

Pero, ¿quién nos cambia la mentalidad de accionista?

3 comentarios:

de soslayo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Angela dijo...

Yo por lo menos estoy hasta...de la especulación
Esa mentalidad, a estas alturas, no la cambia nadie.
Guapo clavelito.

César dijo...

Pues lo tenemos crudo, Angela.
Me queda todavía por encontrar algún clavel silvestre.