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23 de agosto de 2012

Cirsium filipendulum. Cardo.

Senda del Cervigón, Gijón, junio de 2012.

Las plantas con aspecto de cardo y flores púrpura, rosadas o blancas, pueden pertenecer a varios géneros. Los expertos los reconocen fácilmente. Los aficionados tenemos que buscar claves.
Una fundamental requiere lupa y pincharse: mirar los "paracaídas" o vilanos del fruto: si los pelos que lo forman a su vez están muy ramificados (plumosos dicen), nos quedamos con el cardo mariano (Silybum marianum, de hojas variegadas y grandes espinas en el involucro o "cáliz"), la alcachofa borriquera (Onopordum acanthium, sus tallos tienen unas alas amplias) y el género Carduus, con 9 especies censadas en Asturias.



Si dichos vilanos no son plumosos, es decir, no se ramifican a su vez (seguimos suponiendo las flores con color púrpura, rosado o blanco), eliminamos las cultivadas, como la alcachofa (Cynara scolymus) y el cardo comestible (Cynara cardunculus). Nos queda la cardota (Galactites tomentosa), que tiene las flores externas claramente más grandes que las internas y hojas típicas con una ancha banda blanca en los nervios, y finalmente el género Cirsium, con todas las flores de igual tamaño. Para los aficionados que empiezan, cuando hablo de flores en este género me refiero al conjunto de florecillas (cada una dará un fruto, con vilano en este caso) que forman el conjunto de la "flor" grande, llamado capítulo en botánica.

Llegamos pues a Cirsium, con siete especies en nuesta comunidad autónoma. El siguiente paso consiste en comprobar que la cara superior o haz de sus hojas no tiene espinas (aunque muchas en el borde de las mismas) y que el tallo no es alado (alado = salientes anchos en toda o parte de su longitud). Con estos caracteres podríamos encontrar tres: el cardo oloroso (Cirsium arvense), reconocible por tener varios capítulos como si fuese un racimo; el cardo muelle de arroyo (Cirsium rivulare), con los capítulos agrupados de dos a cuatro en el ápice de los tallos y hojas que están muy poco hendidas, parecen más bien un dentado amplio (vive además en lugares húmedos a partir de  los 1000 m. de altitud), y el aquí fotografiado Cirsium filipendulum, que puede tener de 1 a 3 capítulos en el extremo del tallo y las hojas muy hendidas (hasta el nervio principal), muy pelosas por el envés y además no crece por encima de los 900 m. de altitud.

4 comentarios:

fenixavisunica dijo...

Como aficionado que empieza de cero patatero, me lo apunto con mucho cariño, seguro que me va a ser útil.

Miguel dijo...

Muy buena ayuda, al final terminaremos antes identificando especies en tu blog que en las guías. Saludos

César dijo...

Siempre eché de menos claves sencillas para aficionados. A ver si poco a poco...

mit allem Drum und Dran dijo...

Suscribo integramente las palabras de Miguel. Un saludo.