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22 de marzo de 2012

Plegadis falcinellus. Morito.








Por fin pude observar al enorme grupo (29) en la charca de la aliseda pantanosa de la senda fluvial. Hoy, en compañía de Isolino, Toni  y Lauren y Yoli. Gijón, marzo de 2012. Días más tarde, en el parque Isabel la Católica, uno se dejó tan pancho.











“Noche sobre España. Siete años en las cárceles de Franco”. Juan M. Molina. Zahorí Ediciones, 2011.

“Hay que escribirlo, si no la gente nunca se enterará” Hace mucho tiempo escuché esta frase de un amigo respecto a una situación y quedé sorprendido. Más iluso que ahora, no veía la necesidad de relatar las dificultades cotidianas, las mini experiencias de los humanos de a pié que batallan en proyectos más o menos trascendentes. Pensaba de la misma forma que nos habían contado la historia: lo importante habían sido los grandes hechos, los reyes, héroes, contradicciones y revoluciones, etc.  El comentario del amigo me humanizó, me abrió los ojos entonces a otros aspectos a los que estaba cegarato.
En este sentido puede leerse este libro, recopilación de vivencias, diario de un preso político en las cárceles franquistas. Es fascinante la organización interna, la resistencia moral, el reparto entre todos de sus mínimas viandas, incluso la renuncia a la única visita anual de sus hijos, para no fomentar la falsa publicidad  franquista. Vejaciones, fusilamientos al azar y sin juicios, huelgas de hambre, hacinamiento…parece que sólo ocurrió en los campos de concentración nazis y con los judíos. Aquí, cualquiera que intente rememorarlo, sin intención siquiera de revancha, es calificado como mínimo de provocador.
Se preguntarán muchos: ¿para qué hurgar en un atrás al que no deseamos tornar? ¿se fomentan así más confrontaciones entre los ciudadanos? Por el contrario, y como se suele decir, quien olvida su pasado tienen muchas posibilidades de repetirlo. Creo que es  bueno recordar, como describe Juanel, que mientras, por ejemplo, Marañón regresó y volvió a ejercer libremente en la época de la dictadura, al mismo tiempo, el que le mecanografió sus textos en la época republicana, por tal hecho permanecía en prisión.
Es bien sabido que la reconciliación viene tras el reconocimiento del sufrimiento, no sólo tras reparaciones económicas. ¿Y, que torturadores pidieron perdón a los descendientes de todos esos presos y asesinados injustamente, como ahora exigen –adecuadamente-  las víctimas del terrorismo? Todo lo contrario, ni les permiten recuperar los restos y apartan al Juez que intenta poner las cosas en su sitio. Se aplica de nuevo la ley del embudo.

2 comentarios:

fenixavisunica dijo...

Por la mañana no estaban, ¿pillasteis alguna otra (parezco francés) anilla?

Mi abuelo, por ser funcionario de correos en el lado equivocado, fue desterrado de Gijón, después de 2 condenas a muerte de las que se escapó porque su mejor amigo era guardia civil, a una aldea, tuvo que meterse a minero (imagínate), y criar a sus 7 hijos en la miseria vendiendo todo lo que tenía, si iba escondido a Gijón a ver a su familia y le pillaban iba detenido una semana y le robaban todo, lo restituyeron a cartero con la democracia, con los 70 años ya cumplidos tuvo que ponerse a vender zapatos porque no le llegaba la pensión...el hambre y la pérdida de oportunidades que se pasó en mi familia no la restituyó nadie.
¡Qué me pregunten a mí de Franco, que les puedo decir 4 palabritas al respecto!

César dijo...

Pues la gente no comentó nada de las anillas. Los moritos cercanos estaban metidos en el agua hasta el vientre o casi. Sólo al final se puso alguno a tiro con las patas al descubierto, pero mira que mala suerte, amplío la foto original y la anilla tiene justo la unión en medio, aparte de su poca visibilidad. Un 300 no da para más. Hace poco, en uno de estos blogs, no recuerdo cuál y mira que los repasé, comentaban las anillas de estos moritos, ya identificadas.

Algunas personas no quieren volver a recordar lo mal que los pasaron en aquella "democracia orgánica". A otras no les importaría relatarlo, o sus descendientes, y sí que resulta útil entonces, aportando información valiosa a las nuevas generaciones que la ignoran y comienzan su derecho al voto.